HISTORIA

Courrèges, la firma que lanzó la moda al espacio

Moderno, revolucionario, innovador… hay muchas maneras de definir Courrèges pero, si tuviéramos que elegir una sola palabra que lo defina todo, esa sería, sin duda, futurista.

En 1969 el hombre llegó a la luna pero 4 años antes la moda ya lo había hecho. Era 1965 y un diseñador que había fundado su firma solo 4 años antes lanzó, en su primera colección de Alta Costura, a la mujer a la luna, inventando con ello la que se conoce como “la moda de la era espacial”.

Andrè Courreges había nacido en la localidad francesa de Pau en 1923 y, empujado por su pasión por la geometría, estudió ingeniería civil, pero la vida pronto lo llevaría por otro camino. Entre 1941 y 1945 fue piloto en la Segunda Guerra Mundial y a la vuelta, traumatizado por la guerra, decidió mudarse a París, donde trabajó en una empresa de diseño textil y más tarde con Cristobal Balenciaga. Allí conoció a Coqueline, su compañera y futura esposa y, junto a ella, montó su propia firma en 1961, una firma que ofrecería al mundo una moda nunca antes vista.

Courrèges se adentró de lleno en eso a lo que llamamos futurismo y no se contuvo ni un pelo al hacerlo, y es que, a día de hoy, sus diseños pueden seguir considerándose modernos. Utilizó nuevos materiales como el pvc, en parte por ser asequibles, en parte por ser innovadores, e introdujo en la moda, por primera vez, el concepto de ciencia ficción.

Sus modelos vestían minivestidos geométricos blancos de materiales poco comunes, botas altas, gafas y demás parafernalia que podemos imaginar que llevaría una sexy viajera del espacio de los 60.

Courrèges también jugó un gran papel en la emancipación femenina en cuanto a moda se refiere. Su ropa, según él mismo, “debía ser capaz de moverse” con la mujer, ya que esta “ya no camina por la vida, ahora corre, baila, conduce y coge un avión, y la moda debe ser capaz de moverse también”. Subió los bajos de las faldas considerablemente, hasta tal punto que, a día de hoy, sigue disputándose la autoría de la invención de la minifalda con Mary Quant, cosa que en realidad tampoco importa demasiado. Por supuesto, sus prendas las vistieron grandes figuras de la época como Catherine Deneuve, Jane Birkin, Twiggy y Françoise Hardy.

Pero todo sueño llega a su fin y el sueño espacial empezó a pasarse de moda. La firma empezaría a apagarse en 1984, cuando fue vendida a un grupo de inversores japoneses y todo acabó, desafortunadamente, en 2002. Con ello acabarían también las carreras del diseñador y de su esposa y cofundadora de la firma, Coqueline.

Pasaron unos años en los que la firma quedó en el olvido, hasta que en 2011, los empresarios Jacques Bungert y Frédéric Torloting se hicieron con el control y la volvieron a subir a la pasarela bajo la dirección creativa de los diseñadores de Coperni Sébastian Meyer y Arnaud Vaillant. En 2020, Nicolas Di Felice, protegido de Nicolas Ghesquière, fue nombrado nuevo director creativo y lo sigue siendo a día de hoy. Entre medias, Andrè Courrèges falleció a los 92 años en 2016 en París, aquejado de parkinson, pero dejó un gran legado y, sin duda, es uno de esos diseñadores de los que no se habla lo suficiente.

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